sábado, 23 de agosto de 2014

Vicente Huidobro


PREFACIO
Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.
Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.
Amo la noche, sombrero de todos los días.
La noche, la noche del día, del día al día siguiente.
Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer.

Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.
Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos

golondrinas.» He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.
Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcoiris.
Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la

muerte.


Esto lo escribió Vicente Huidobro hace casi cien años para hacernos felices, para impactarnos en el centro de nuestra inteligencia y nuestro corazón. 
Él mismo lo editó y pasa a la historia de lo maravilloso e insólito. Pero Altazor sigue, es más, es oro puro poético. Cualquiera puede acceder a esta obra maestra de forma gratuita sin obstáculo alguno. Así se hacen las cosas.

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