jueves, 4 de diciembre de 2014

Saint-John Perse

Rememorando Anábasis, el libro maestro del maestro Saint-John Perse, escrito en una época en que los poetas todavía creían ser, y eran, seres míticos.


CANCIÓN
Nacía un potro bajo las hojas de bronce. Un hombre puso bayas amargas en nuestras manos. Extranjero. Que pasaba. Y he aquí que se habla de otras provincias a mi gusto… “Os saludo, hija mía, bajo el más grande los árboles del año”.
Pues el sol entra en Leo y el Extranjero ha puesto su dedo en la boca de los muertos. Extranjero. Que reía. Y  nos habla de una hierba. ¡Ah! qué de soplos en las provincias! ¡Cuánta holgura en nuestras vías! ¡y cómo me es delicia la trompeta y la pluma sapiente en el escándalo del ala!… “Alma mía, moza, tenías maneras que no son las nuestras”.
Nació un potro bajo las hojas de bronce. Un hombre puso estas bayas amargas en nuestras manos. Extranjero. Que pasaba. Y he aquí un gran ruido en un árbol de bronce. ¡Asfalto y rosas, don del canto! ¡Truenos y flautas en las cámaras! ¡Ah! cuánta holgura en nuestras vías, ah, cuántas historias en la añada, y el Extranjero tiene sus maneras por los caminos de toda la tierra!…  “Os saludo, hija mía, bajo el más bello traje del año”.


Así comienza Anábasis. Pocas veces se ha escrito con más magia.

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