jueves, 19 de noviembre de 2015

Pedro Salinas

Hoy me he acordado de Pedro Salinas y de sus versos transparentes se que se lanzan hacia la pasión sin miedo.

Este poema, por ejemplo, de La voz a ti debida:

"¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría;
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí; si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: "No te vayas.""

Ya sé que no está muy de moda, pero vuelvo a leerlo con enorme placer de vez en cuando, con envidia de su versificación precisa y con admiración por su elección de tema, el amor, tan arriesgado.



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